Mesa presidencial del
Encuentro Sindical NUESTRA AMÉRICA.
El compañero José Rodríguez, segundo de izquierda a
derecha,
representó a la Coordinadora Sindical en este
evento.
CARTA
DE QUITO:
Unir a la clase trabajadora de América y elevar su
protagonismo
1- América Latina atraviesa un rico y promisorio momento de
transición política, marcado por la ascensión de fuerzas
progresistas y antiimperialista a los gobiernos de muchos
países, creciente contestación al imperialismo de EUA,
fortalecimiento de la democracia y reiteradas derrotas
electorales de la derecha neoliberal. Vivimos,
en consecuencia, una coyuntura favorable para la lucha de
la clase trabajadora, del movimiento sindical y de los
pueblos por la soberanía y por transformaciones sociales.
Es un ambiente bien distinto del clima hostil que
prevaleció durante los años 90 del siglo pasado; en que la
hegemonía ideológica y política del neoliberalismo alcanzo
el auge, enseguida de la derrota del socialismo en el este
europeo, constriñendo a la izquierda y al sindicalismo a la
defensiva.
2- En cierto sentido, el escenario político actual puede
ser considerado una antítesis de lo anterior. El proyecto
de recolonización del ALCA, que fuera lanzada con pompas en
la Cumbre de las Américas de Miami en 1994, fue “parado”,
el imperio no pudo imponer su proyecto a todo el continente
y tuvo que cambiar la táctica promoviendo los TLCs. En
contrapartida, los países que rechazaron el ALCA apostaron
a la ampliación y fortalecimiento del MERCOSUR y
propusieron la creación de la Unión de Naciones
Sudamericanas (UNASUR). El hecho más relevante en términos
de integración es la emergencia del ALBA y el TCP, como
simientes de nuevas formas de relacionarse los gobiernos y
los pueblos, basadas en la solidaridad, la cooperación y la
complementariedad. Se respira más libremente, los
movimientos sociales conquistan mayor espacio y relevancia
en la lucha política. Exceptuando a Colombia y Perú
presididas por gobiernos títeres al servicio del
imperialismo yanqui.
3- Sin embrago, es preciso considerar el hecho de que el
proceso de cambios en curso es incipiente e incierto,
además de desigual. La derecha no sufrió una derrota
definitiva. El imperialismo no murió, a pesar de los
reveses políticos (y militares, en el caso de Irak y
Afganistán), de la descomposición del patrón dólar, de las
crisis y de la franca decadencia de la economía
norteamericana.
4- Acontecimientos recientes, como la violación del
territorio ecuatoriano por parte de Colombia y las
iniciativas separatistas en Bolivia, entre otros, indican
que las fuerzas reaccionarias buscan crear condiciones para
lanzar una contra ofensiva, contra la lucha de clase en
toda la región. El neoliberalismo no fue abolido,
monopoliza los medios masivos de comunicación y ejerce
fuerte influencia sobre las políticas económicas. En cierta
medida, la filosofía que orientó la propuesta del ALCA
continua siendo implementada a través de los TLCs
(inclusive con la Unión Europea), de las privatizaciones y
liberalización del cambio y de los flujos de inversión,
entre otras formas. La posibilidad de retroceso no
desapareció. Al perder espacio en el terreno político, el
imperialismo estadounidense contraataca fomentando la
corrida armamentista y provocaciones de todo tipo con el
objetivo de sembrar la guerra y multiplicar los conflictos
entre los países de la región.
5- La guerra es un instrumento utilizado por el imperio
para solucionar o atenuar sus crisis económicas, está claro
que los Estados Unidos están buscando un pretexto en
América para iniciarla y así borrar todos los progresos que
se han conquistado hasta el momento. Los trabajadores
debemos estar atentos para salir al paso a cualquier
intento de agresión contra nuestros procesos
emancipatorios.
6- En tales circunstancias, acentúa la
responsabilidad del movimiento sindical. Se impone el
desafió y el deber de ampliar la movilización y
concientización de las masas trabajadoras para luchar, al
lado de otras fuerzas progresistas, por dos objetivos
interconectados: derrotar la reacción neoliberal e impulsar
acciones transformadoras. Concentrando su energía en esta
dirección el movimiento sindical podrá superar sus
dificultades, recuperar fuerza, ampliar su capacidad de
movilización y contribuir de forma decisiva para la
afirmación concreta de la centralidad del trabajo y
elevación del protagonismo de la clase trabajadora en el
destino político de las naciones latinoamericanas.
7- Seguir este camino no es tan fácil como puede parecer a
primera vista, exigirá mucha determinación e iniciativa,
así como conciencia y espíritu clasista. El sindicalismo
fue duramente golpeado por el neoliberalismo y la llamada
reestructuración productiva en casi todo el mundo,
debilitado por el avance del desempleo y la creciente
informalidad y precariedad de las relaciones entre capital
y trabajo, así como por el enfriamiento de la perspectiva
socialista tras la caída del Muro de Berlín.
8- La clase trabajadora también se resiente de la ofensiva
emprendida por el capital, se encuentra más fragmentada,
dividida y vulnerable al asedio ideológico de las empresas
capitalistas, operado a través de diversos medios, la
mayoría de las veces con el respaldo de quienes promueven
la colaboración y conciliación de clases. Los paradigmas de
competitividad e individualismo del capitalismo fueron
fuertemente difundidos y criaron raíces, abatiendo el
espíritu de solidaridad clasista y fomentando la división y
el conformismo. Esto constituye una seria dificultad,
objetiva y subjetiva al mismo tiempo, que el movimiento
sindical tendrá que enfrentar y suplantar.
9- La lucha en el plano ideológico, por la conquista de los
corazones y mentes de la clase trabajadora y elevación de
la conciencia social, ganó notoria relevancia. Cabe
destacar el papel deplorable que los medios masivos de
comunicación capitalista vienen cumpliendo en la guerra de
ideas en defensa del orden imperialista neoliberal dictado
por EUA, distorsionando hechos, diseminando mentiras y
promoviendo un verdadero terrorismo mediático con el
propósito mal enmascarado de difamar y desacreditar las
fuerzas progresistas y las ideas de cambio. La batalla por
la democratización de los medios de comunicación esta a la
orden del día y el movimiento sindical no puede estar ajeno
a esta lucha.
10- Los rumbos que orientan los procesos integracionistas
en la región, marcados por la nuevas condiciones creadas
por los gobiernos y las fuerzas que se oponen al
unilateralismo estadounidense, demandan una mayor
comprensión política e ideológica de la necesidad de contar
cada vez más con el factor social en todo esfuerzo
integrador.
11- En este sentido es que; decenas de organizaciones
sindicales de la región decidieron convocar al Encuentro
Sindical Nuestra América. Se trata de una iniciativa
política y sindical con el objetivo de elevar el nivel de
lucha y unidad de los movimientos de trabajadores del
continente, en especial de América Latina y el Caribe, a
través de la conquista en el terreno de las ideas, de la
cultura y de la propia lucha política y social. Estamos
convencidos de que el primer paso para alcanzar el objetivo
de elevar el protagonismo de la clase trabajadora en la
lucha política en curso en América Latina debe ser en el
sentido de unificar no sólo al movimiento sindical, sino al
conjunto de movimientos sociales, elaborando plataformas y
agendas de movilización y lucha comunes en el ámbito de
cada país y en un plano regional más amplio.
12- Proponemos la construcción de un espacio político donde
los trabajadores y trabajadoras de todas las naciones
latinoamericanas puedan debatir los temas relevantes de
nuestra época y viabilizar acciones conjuntas contra el
orden neoliberal imperialista y en defensa de los intereses
mayoritarios de los pueblos que habitan en la región.
Entendemos que es preciso constituir un grupo de trabajo
del movimiento de los trabajadores, no restringido al
ámbito sindical. El movimiento sindical debe tener
un protagonismo garantizado por su organización y
vincularse a otros sectores sociales y políticos con el
propósito de avanzar en la lucha política, económica,
social y en los procesos revolucionarios. Hoy, numerosas
redes y campañas se esfuerzan por impulsar acciones de
resistencia y enfrentamientos frente a diversas expresiones
de las actuales políticas neoliberales, en las cuales los
trabajadores en general desempeñan un protagonismo de
perfil limitado, cuando en verdad pueden y deben jugar un
papel mucha más activo.
13- Defendemos un espacio común para la acción y
articulación unitaria de todos, de manera no excluyente,
con todos los actores sociales con intereses comunes a los
de la clase trabajadora. Queremos la unidad de
acción, lo que presupone la construcción de una plataforma
única, visando la politización de los movimientos sociales
para hacer frente a los actuales desafíos que emergen
actualmente en América Latina e impulsar el movimiento
social, dirigido a la emancipación de la clase trabajadora
y demás sectores explotados y excluidos de la sociedad.
14- La unidad se dará en la lucha en defensa de los
intereses de la clase trabajadora y de los sectores
populares contra el imperialismo y la globalización
neoliberal, que dejó como saldo el desempleo en masa,
devaluación de los salarios, incremento de la
discriminación y flexibilización o disminución de derechos.
En respuesta a la globalización neoliberal, vamos asfaltar
el camino para la globalización de las luchas, la
integración y la unidad de la clase trabajadora en América
Latina para actuar con fuerza y otorgar un carácter social
más progresista al proceso de integración de los países de
la región.
15- La reacción de la derecha neoliberal y del imperialismo
a los cambios estimula la lucha de clases en defensa de los
intereses populares y de la soberanía nacional. Coloca a la
orden del día la solidaridad activa con los gobiernos
revolucionarios y progresistas, que han sido blanco de una
feroz ofensiva liderada por EUA, con chantajes,
provocaciones de toda índole, mentiras difundidas por los
medios de comunicación capitalistas y variadas iniciativas
objetivando su desestabilización. Cabe destacar la
histórica resistencia de Cuba, la osadía de la revolución
bolivariana, la valiente determinación de Ecuador y de
Bolivia, de enfrentar la contra ofensiva de la derecha y
persistir en una orientación progresista. Brasil con una
orientación democrática y progresista, ha contribuido a
alterar la correlación de fuerzas en la región. El
sindicalismo latinoamericano, en amplia alianza con los
movimientos sociales y otras fuerzas, no puede titubear en
defender las conquistas y los gobiernos democráticos,
progresistas y revolucionarios.
16- El neoliberalismo ha significado un extraordinario
retroceso de las relaciones sociales, aumentando
sobremanera la taza de explotación de la fuerza de trabajo,
sobretodo de los estratos más discriminados: las mujeres,
los negros, los inmigrantes, los indios, los jóvenes. Es
preciso luchar para revertir este cuadro luchando contra
las privatizaciones, revalorizando los salarios y
rescatando a los sectores sociales excluidos, combatiendo
la terciarización, la precariedad de los contratos y la
discriminación, impidiendo la flexibilización de los
derechos, reduciendo la jornada de trabajo y ampliando los
derechos laborales. En este marco se impone luchar por
mejorar la asignación de recursos en los presupuestos
nacionales, destinando mayores montos a las
inversiones en obras públicas y gastos sociales, haciendo
de éste un instrumento contra la exclusión, la marginación
y la pobreza extrema.
17- Estamos convencidos de que los rumbos de
la historia en América Latina, donde gana nitidez el
impasse entre: la sombra de la opresión imperialista y la
luz de un futuro soberano y socialista, van a depender del
protagonismo de la clase trabajadora en las grandes luchas
políticas que ya están en curso. El sindicalismo
comprometido con el progreso social tiene que jugar un
importante papel en la definición de nuestro destino común,
si es capaz de superar el economicismo y elevar el nivel de
sus movilizaciones y batallas al plano político.
Carta de Quito, 7 de mayo de 2008
Propuesta de Plataforma para la Unidad de Acción
1. - Defensa de los derechos laborales y sociales:
- Pleno Empleo:
- El Estado debe asumir su papel de inductor del desarrollo
económico y social.
- Reducción de la jornada de trabajo, sin reducción de
salario.
- Contra la precarización del trabajo.
- Contra la privatización:
- Universalización de las políticas públicas: educación,
salud, previdencia social y transporte.
- El Encuentro Sindical “Nuestra América” asume la campaña:
LA EDUCACIÓN NO ES MERCANCÍA.
- Contra la discriminación en el trabajo por motivo de
género, etnia, religión y orientación sexual.
2- Integración solidaria y soberana:
- La solidaridad entre los pueblos y el apoyo a los cambios
políticos y sociales.
- Unidad contra la ofensiva militar del imperialismo y la
de sus fuerzas aliadas conservadoras y corruptas en la
región.
3- Lucha en defensa de la soberanía alimentaría, sobre los
recursos energéticos, hídricos, la biodiversidad y la
sustentabilidad ambiental.
