CARTA DE QUITO: Unidad en la acción para la clase trabajadora de América
por: Luis Pedraza Leduc

Mientras en Puerto Rico los sindicatos oficialistas se enfuscaban en auspiciar las candidaturas de los nominados a candidatos a la presidencia del país que nos invadió y nos coarta derechos, en Quito, Ecuador, el 5,6 y 7 de mayo nos reunimos más de 60 sindicatos latinoamericanos para discutir la realidad social de nuestra América y proponer acciones que nos unan y nos permitan enfrentar el neoliberalismo y las agresiones imperialistas. Contrario a la celebración que por todo lo alto promoviera la Compañía de Turismo y la empresa sindical SEIU en Puerto Rico, en Quito, cientos de delegados de sindicatos fuertes, numerosos, históricos y otros de limitados recursos, aprobaban una declaración la cual llamamos Carta de Quito que por su importancia resumimos.

Destaca la declaración que América Latina atraviesa un rico y promisorio momento de transición política, marcado por la ascensión de fuerzas progresistas y antiimperialista a los gobiernos de muchos países, creciente contestación al imperialismo de EUA, fortalecimiento de la democracia y reiteradas derrotas electorales de la  derecha neoliberal.  Se vive en consecuencia, una coyuntura favorable para la lucha de la clase trabajadora, del movimiento sindical y de los pueblos por la soberanía y por transformaciones sociales.

Añade que en cierto sentido, el escenario político actual puede ser considerado una antítesis de la anterior década. El proyecto de recolonización del ALCA, que fuera lanzada con pompas en la Cumbre de las Américas de Miami en 1994, fue “parado”, el imperio no pudo imponer su proyecto a todo el continente y tuvo que cambiar la táctica promoviendo los TLCs. En contrapartida, los países que rechazaron el ALCA apostaron a la ampliación y fortalecimiento del MERCOSUR y propusieron la creación de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR). El hecho más relevante en términos de integración es la emergencia del ALBA y el TCP, como simientes de nuevas formas de relacionarse los gobiernos y los pueblos, basadas en la solidaridad, la cooperación y la complementariedad. Se respira más libremente, los movimientos sociales conquistan mayor espacio y relevancia en la lucha política. Exceptuando a Colombia y Perú presididas por gobiernos títeres al servicio del imperialismo yanqui.

Se destaca que es preciso considerar el hecho de que el proceso de cambios en curso es incipiente e incierto, además de desigual. La derecha no sufrió una derrota definitiva. El imperialismo no murió, a pesar de los reveses políticos (y militares, en el caso de Irak y Afganistán), de la descomposición del patrón dólar, de las crisis y de la franca decadencia de la economía norteamericana. 

Estados Unidos, que usa la guerra como instrumento para solucionar o atenuar sus crisis económicas, busca un pretexto en América para iniciarla y así borrar todos los progresos que se han conquistado hasta el momento. Añade la declaración que los trabajadores debemos estar atentos para salir al paso a cualquier intento de agresión contra nuestros procesos emancipatorios.

En tales circunstancias, acentúa la responsabilidad del movimiento sindical. Se impone el desafió y el deber de ampliar la movilización y concientización de las masas trabajadoras para luchar, al lado de otras fuerzas progresistas, por dos objetivos interconectados: derrotar la reacción neoliberal e impulsar acciones transformadoras. Concentrando su energía en esta dirección el movimiento sindical podrá superar sus dificultades, recuperar fuerza, ampliar su capacidad de movilización y contribuir de forma decisiva para la afirmación concreta de la centralidad del trabajo y elevación del protagonismo de la clase trabajadora en el destino político de las naciones latinoamericanas.  

Los sindicalistas reunidos en Quito, proponemos la construcción de un espacio político donde los trabajadores y trabajadoras de todas las naciones latinoamericanas puedan debatir los temas relevantes de nuestra época y viabilizar acciones conjuntas contra el orden neoliberal imperialista y en defensa de los intereses mayoritarios de los pueblos que habitan en la región. Entendemos que es preciso constituir un grupo de trabajo del movimiento de los trabajadores, no restringido al ámbito sindical. El movimiento sindical debe tener un protagonismo garantizado por su organización y vincularse a otros sectores sociales y políticos con el propósito de avanzar en la lucha política, económica, social y en los procesos revolucionarios.

La Coordinadora Sindical estuvo presente en Quito y estará en los próximos meses auspiciando actividades relacionadas con esta declaración. El momento es de solidaridad, no de auspiciar la agresión ni la intervención.