Ponencia de la Unión de Trabajadores de La Industria
Eléctrica y Riego (UTIER) ante la Comisión de Hacienda y
Asuntos Financieros de la Cámara de Representantes
Proyecto de la Cámara 4350
12 de mayo de 2008
NUESTRA POSICIÓN SOBRE EL PROYECTO DE LA CÁMARA 4350
(Para establecer la “Ley de Incentivos Económicos para el
Desarrollo
de Puerto Rico)
Buenos
tardes a todos. Se dirige a ustedes Ricardo Santos Ramos,
Presidente de la Unión de Trabajadores de la Industria
Eléctrica y Riego (UTIER). Nuestra Unión que tiene 66 años
de existencia, representa sobre 5,000 trabajadores y
trabajadoras de producción y mantenimiento de la Autoridad
de Energía Eléctrica. A su vez, la UTIER forma parte de la
Coordinadora Sindical, organización de unidad sindical que
agrupa quince uniones del sector público y privado las
cuales representamos a más de 15,000 trabajadores y
trabajadoras en Puerto Rico.
Comparecemos en el día de hoy para expresar nuestra
oposición al Proyecto de la Cámara 4350, el cual pretende
establecer la “Ley de Incentivos Económicos para el
Desarrollo de Puerto Rico”.
De entrada queremos expresar que nos preocupa la forma en
que se ha excluido a importantes sectores de nuestra
sociedad en el Comité de Trabajo encargado de la redacción
de este proyecto de ley. Si hablamos de la importancia de
una ley para promover el desarrollo económico de Puerto
Rico, la redacción de la misma debe incluir a amplios
sectores de nuestra sociedad, los cuales fueron excluidos
de este proceso. Nos preocupa sobremanera que no se hayan
incluido los sectores cooperativos, ambientalistas,
universitarios y sindicales en la redacción de este
proyecto de ley. Esta política de exclusión conlleva que el
proyecto responda a los intereses de la Asociación de
Industriales y la Cámara de Comercio cuyo interés no es el
“desarrollo económico” de Puerto Rico sino el aumento de
sus ganancias.
Tal vez la ausencia de todos los sectores de interés
durante el desarrollo de este proyecto obedezca a las
pretensiones del mismo. Todos en Puerto Rico queremos sacar
a nuestro país del atolladero económico y de todos los
males que dicha situación acarrea. Sin embargo, no podemos
destruir los derechos alcanzados por los trabajadores y
trabajadoras y las instituciones públicas que le han
servido bien a Puerto Rico para beneficiar a un sector
minoritario.
No cabe duda alguna, el Proyecto de Incentivos Contributivo
constituye una ley de privilegios para los empresarios.
Nos oponemos a la aprobación de este proyecto de ley por
varias razones, entre éstas, la eliminación de la jornada
de ocho (8) horas para los trabajadores de la empresa
cubierta por esta ley. Las razones son conocidas por
ustedes, dicha pretensión es contraria a nuestra
Constitución y a los logros alcanzados por la humanidad
hace más de 100 años.
Concentraremos nuestra atención en lo que constituye el
mayor mal de este proyecto de ley:
La privatización de la Autoridad de Energía
Eléctrica.
Durante más de 15 años nuestra organización ha señalado que
en la Autoridad de Energía Eléctrica se desarrollan planes
para privatizar la Corporación Pública más importante de
nuestro país.
El gobierno y los distintos directores de la agencia han
negado nuestra denuncia. Sin embargo, al correr del tiempo
se ha demostrado la verdad de nuestras denuncias y tal y
como lo hemos denunciado, el pueblo ha pagado el costo de
la privatización.
Durante el pasado cuatrienio se aprobó el Proyecto de la
Cámara 3603 para permitir la diversificación de la
Autoridad de Energía Eléctrica. Denunciamos en aquel
momento que dicho proyecto tenía como objetivo poner en
manos privadas la propiedad de la Autoridad de Energía
Eléctrica y permitir que la fibra óptica instalada por la
Autoridad fuera explotada por el sector privado.
Investiguen señores legisladores cuál ha sido el resultado
neto de PREPANET. Sencillamente ninguno.
Esta Legislatura aprobó por unanimidad el Proyecto de la
Cámara 2168 presentado por los Honorables Legisladores
Méndez Núñez, Jiménez Cruz, Colberg Toro y el
exrepresentante Carlos Vizcarrondo. Este proyecto tenía
como objetivo evitar la privatización de la Autoridad de
Energía Eléctrica. El gobernador, Aníbal Acevedo Vilá, vetó
dicho proyecto de ley y se comprometió a someter un nuevo
proyecto de ley que evitara la privatización de la
Autoridad de Energía Eléctrica. Al día de hoy, no lo ha
presentado.
Frente al pueblo ambos partidos de mayoría han expresado
que se oponen a la privatización de la Autoridad de Energía
Eléctrica; sin embargo, este proyecto de Ley de Incentivos
Económicos para el Desarrollo de Puerto Rico, presentado
por el consenso de los dos partidos de mayoría, plantea
claramente la privatización de la producción de la energía
eléctrica.
La privatización de la producción de la energía eléctrica
está contenida en la Sección 2 (H) de la referida ley que
establece claramente
“la producción en escala comercial de energía para consumo
en Puerto Rico, mediante el uso de gas natural o carbón,
mediante el uso de fuentes renovables, incluyendo pero sin
limitarse a: energía solar, eólica, geotécnicas, océano
técnicas, océano cinética, hidro-eléctrica, bio-masa o
hidrógeno o desperdicios sólidos, recuperación de metano o
mediante el uso de alta tecnología para producir energía a
costos competitivos, incluyendo fusión y
plasma”.
Al
contrastar esta definición con los planes contemplados de
establecer una planta de carbón en el Este del país y otra
de gas natural en el Oeste, ambas de capital privado, se
estará garantizando la privatización de la producción de
casi el 70% de la energía que se utiliza en Puerto Rico. Es
importante señalar que las negociaciones para la
construcción de estas plantas se conducen desde hace varios
años en forma confidencial, a espaldas del pueblo tal y
como hicieron con las plantas privadas del Sur.
También
se desprende del contenido de la legislación propuesta que
la protección del ambiente es una consideración secundaria
en los planes de los empresarios que redactaron la misma.
Se expresa públicamente el beneficio de diversificar las
fuentes renovables de energía y combustible, pero en los
hechos se extiende e intensifica la dependencia de
combustible fósiles no renovables (carbón y gas).
Más
adelante, en el texto de la ley, se propone la creación de
la
Administración de Asuntos Energéticos, que
dispone las medidas necesarias para la expansión de las
generadoras privadas, que han encarecido el costo de la
electricidad desde el inicio de sus operaciones, y para la
privatización de la producción de energía mediante el uso
de recursos renovables.
La
Administración de Asuntos Energéticos que
propone la nueva ley no deja lugar a dudas de que los
empresarios contarán con un organismo que no sólo protegerá
sus intereses, sino que desde el mismo se controlará a la
Autoridad de Energía Eléctrica. Además, pagará la factura
de los desastres financieros que necesariamente ocurrirán.
Le recordamos a esta Comisión que en California en
1999-2001 este programa fracasó estrepitosamente dejando al
Estado $48 billones en pérdida, a los consumidores sin
energía eléctrica y a los operadores privados de $48
billones de riqueza.
Una
vez más se afirma, como política pública del gobierno en
ambas administraciones, la otorgación de privilegios a las
plantas generadoras privadas que, además del estado asumir
todos los riesgos y pérdidas de la generación de energía,
ahora contarán con mayores incentivos. Obligándose de paso,
a la AEE, a garantizarle sus ganancias mediante un
impecable sistema de transmisión y distribución. De igual
manera se pretende hacer con la generación de energía
mediante la utilización de recursos renovables.
Este
leonino proyecto de ley pretende todavía más. En su
determinación de aniquilar a la AEE también provee para la
otorgación de un subsidio en el pago de la factura de las
industrias y el gran comercio. Este subsidio tendrá un
costo en diez (10) años de $2,605.3 millones, de los cuales
la Autoridad pagará $894.8 millones y el gobierno central
$1,710.5 millones. La experiencia nos dice que la Autoridad
siempre termina pagando de sus fondos aquellas asignaciones
que le corresponden al Fondo General. Es una ilusión pensar
que estos costos serán sufragados con la reducción de
gastos en la Autoridad y por los ingresos generados por el
“Wheeling”, controlado por los empresarios. Este pago
terminaremos pagándolo todos directamente a través de un
aumento en las facturas residenciales o indirectamente con
un aumento en las contribuciones para compensar lo que se
saque del Fondo General, según lo establece la ley.
Deseamos
aprovechar esta oportunidad para dejar meridianamente clara
nuestra posición con relación al uso de los recursos
renovables como fuente para la producción de energía
eléctrica.
La
UTIER no se opone al uso de estos recursos y a la
tecnología utilizada para la generación de energía. A lo
que si nos oponemos, porque consideramos la energía como un
derecho de los pueblos, es a la explotación de los mismos
por la empresa privada con el único propósito de acumular
riquezas individualmente.
La energía eléctrica no es una mercancía es un derecho de
la humanidad.
La Autoridad de Energía Eléctrica atraviesa por uno de sus
peores momentos. No debemos confundir el mismo, si bien es
cierto que el costo del petróleo a aumentado el costo de la
energía eléctrica, también tenemos que reconocer que las
políticas de privatización que a espaldas del pueblo se
desarrollan, han contribuido significativamente a
incrementar el costo de la energía.
La privatización del 33% de la producción de energía ha
aumentado el costo de la luz y ustedes lo pueden ver en su
factura todos los meses.
La alternativa no es privatizar el resto de la producción
de energía. La política de privatización y
desreglamentación de la industria de la energía eléctrica
con el objetivo de eliminar el monopolio del Estado y abrir
la misma a los intereses privados ha fracasado, es nefasta
para nuestro pueblo, lejos de reducir el costo de la luz,
lo aumentará. Veamos varios ejemplos:
La experiencia más dramática, como hemos dicho, es el de
California. La desreglamentación de la industria se efectúa
en septiembre de 1996. Los californianos pagaban por la
electricidad 7 mil millones de dólares en el 1999, los
costos ascendieron a 27 mil millones de dólares en el 2000,
superando los 50 mil millones en el 2005. Finalmente, esta
situación creó un déficit del Estado por 48 billones de
dólares y provocó la renuncia del Gobernador en el año
2001.
En Texas, la desreglamentación se efectuó en el 2002. El
costo de la energía residencial aumentó siete (7) veces.
Los ciudadanos de Texas en los mercados desregulados pagan
en el presente una tarifa 20% por encima de lo que se
pagaba sin desreglamentación.
Hay que señalar que la desreglamentación ha sido un fracaso
total, repitiéndose el mismo incremento en las tarifas
residenciales en todos los lugares en los Estados Unidos
donde se implantó dicha política desde su inicio en la
década del 1990. En Ohio han tratado, desde 2001, de
proporcionar un sistema tarifario consistente con la
desreglamentación y al presente, los experimentos han
fracasado.
Muchos estados están abandonando la política de
desreglamentación. ¿Cómo podemos explicar que nosotros en
Puerto Rico tomemos ese rumbo equivocado?
En Puerto Rico se comenzó el proceso de desreglamentación
en el periodo 1995-2000 con la contratación de la planta
EcoEléctrica (Peñuelas) y AES (Guayama). El costo a AES
hasta el momento ha sido $369 millones. Estos costos se
desglosan así: pérdida de generación en San Juan y (atraso)
en la rehabilitación de Palo Seco $144 millones. Obligación
en la compra de energía, sobrecosto de producción $8.5
millones. Inversión en infraestructura de gasducto
Peñuelas-Jobos $80 millones. Inversión en puerto y manejo
de carbón $60 millones.
Estos $369 millones en prácticamente cuatro (4) años,
representa $92 millones anuales que resultan ser una
transferencia directa de la Autoridad de Energía Eléctrica
a los privatizadores.
Es necesario señalar que el Costo Neto (Beneficio-Costo
Total) del Proyecto EcoEléctrica, durante la operación del
mismo tiene un valor de $491 millones. Esto significa un
sobrepago de $42.8 millones anuales durante el periodo
contratado. Estos costos los clientes de la Autoridad los
pagan directamente en el cobro por compra de energía que se
refleja mensualmente en las facturas.
Para no dejar de evidenciar nuestra denuncia, los apagones
ocurridos en el 2003 en el Este de los Estados Unidos y
Cánada el cual afectó a más de 50 millones de ciudadanos y
el apagón ocurrido en Queens, Nueva York, hace dos (2) años
fue producto de la desreglamentación y privatización de la
Industria Eléctrica en Estados Unidos.
En este escenario la prioridad es la ganancia y nadie asume
la responsabilidad de invertir en el mantenimiento adecuado
de las líneas de transmisión y distribución. El proyecto de
incentivo contributivo que discutimos hoy se encarga de
dejarle el peso del mantenimiento de las líneas a la
Autoridad de Energía Eléctrica. En otras palabras, que el
pueblo pague para que los industriales maximicen sus
ganancias. No cabe duda de que este proyecto reducirá el
costo a los industriales y los grandes comercios, pero
finalmente ese ahorro para los industriales saldrá del
aumento en las tarifas residenciales y los pequeños
comerciantes. Se le pasará al pueblo en forma de gastos en
las tarifas residenciales. Las ganancias de esta operación
se las llevaran los empresarios.
Este proyecto no debe aprobarse como está redactado. Hay
que eliminar lo referente a la jornada de trabajo y lo más
importante, la desreglamentación de la Industria de Energía
Eléctrica. Nadie se opone al desarrollo de la energía
renovable, pero este proyecto no persigue en términos
prácticos el desarrollo de la energía renovable en Puerto
Rico.
Nadie se opone a la reducción del costo de la energía, este
proyecto solo le reducirá el costo de la energía a las
grandes industrias y al comercio y hará más rico a los
empresarios poniendo la factura y el peso de la operación
en la mayoría del pueblo.
Nadie se opone al establecimiento de cambios
administrativos y técnicos que transformen a la Autoridad
de Energía Eléctrica en una Corporación Pública más ágil y
eficiente, libre de politiquería y corrupción, pero
destruyendo la Autoridad de Energía Eléctrica. Regalando la
Autoridad de Energía Eléctrica al sector privado es la peor
alternativa para nuestro país.
Finalmente, a nombre de los hombres y mujeres que
producimos, transmitimos y comercializamos la energía
eléctrica en Puerto Rico, los que amamos de verdad nuestra
empresa porque somos servidores públicos de carrera, le
pedimos señoras y señores Legisladores, no aprueben este
Proyecto de Ley de Incentivos Económicos para el Desarrollo
de Puerto Rico. En lo contrario, le solicitamos que se
enmiende en todo lo referente a la jornada de trabajo y lo
relacionado a la energía eléctrica.
El tema de la desreglamentación de la energía eléctrica
debe ser discutido ampliamente por todos los sectores
afectados, muy en especial, los trabajadores y trabajadoras
de la Autoridad de Energía Eléctrica afiliados a la UTIER,
la Unión de Empleados Profesionales, la Asociación de
Empleados Gerenciales, los Pilotos y los de Construcción,
no solo por los industriales.
Para
ello, proponemos democratizar la discusión, decisión e
implantación de una política energética para el país.
Debemos evaluar ampliamente el impacto de estas políticas
en otras jurisdicciones y en Puerto Rico para no repetir
los mismos errores.
Muchas gracias.
RICARDO SANTOS RAMOS
Presidente
Consejo Estatal UTIER